¿Por qué los criminales más despiadados no sufren remordimiento ni pierden el sueño tras cometer sus actos? En este episodio de La Anatomía del Miedo, realizamos una autopsia clínica y somática al circuito biológico del depredador: la recompensa química de la dopamina al someter a otros, la desconexión del espejo empático, el freno vagal que mantiene su corazón en calma durante la atrocidad y el misterio del sueño perfecto tras el daño. Una explicación terrenal y descarnada s