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El manual que nadie te dió para no colapsar este año

  • 6 ago
  • 1 min de lectura

Vivimos bajo la ridícula ilusión de que tenemos el control absoluto. Agendamos reuniones, proyectamos finanzas a cinco años y nos preocupamos por la opinión de personas que ni siquiera recordarán nuestro nombre cuando pase esta década.

La ansiedad contemporánea no nace del peligro real, sino de la sobreestimación de nuestra propia importancia en el esquema del universo.

Hoy en el búnker condensamos la experiencia de la fragilidad humana en tres principios pragmáticos de cinismo existencial:

  1. La indiferencia del entorno: La naturaleza no es ni cruel ni piadosa; es neutra. Aceptar que tus planes pueden colapsar por factores fuera de tu alcance no es pesimismo, es higiene mental.

  2. El abismo devuelve la mirada: Pasamos la vida temiendo a lo desconocido cuando, en realidad, lo desconocido nos ignora hasta que nosotros mismos decidimos alimentarlo con nuestra paranoia.

  3. La caducidad de la vergüenza: El dolor del ego es temporal. Dentro de un siglo, las ruinas de nuestras preocupaciones actuales serán solo polvo.

A veces, el terror más liberador consiste en comprender que el teatro de la vida es breve, absurdo y ridículamente finito.

¿Cuál es la cuarta regla que añadirías tú a este registro? Te leo en la sección de comentarios abajo.

— Holistócrata


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